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viernes, 13 de noviembre de 2015

De lejos

Hacía mucho tiempo que no nos veíamos  y aún así no parecía el suficiente. Hoy nuestras miradas se cruzaron y en tus ojos vi un atisbo de algo que podía ser odio.
Lo siento por ti.
No te creas que los puñales que me arrojaste desde tus pupilas encendidas me han herido, al contrario, no se puede odiar lo que nunca nos importó. 
Si hoy me odias, será porque ayer me amaste.
Si me desprecias, será porque ayer me valoraste.
Y si estás resentido, será porque ya no puedes tenerme.
Yo te veo y solo puedo alegrarme, mientras sigo mi camino, alejándome.


lunes, 9 de febrero de 2015

Voluntaria y voluntariosa

Sé que era ella. 
Por vuestras miradas, que fundían hielo a kilómetros de distancia.
No te negaré que me molestaban las miradas de compasión que vi en más de una cara amiga, pero nadie se atreve a decir nada, nadie quiere ser la mano ejecutora de la verdad.
Aún así, la de ayer fue una noche fructífera, en la reunión había mucha gente conocida, gente con poderosa información para mí.
Hace seis años que trabaja de voluntaria en "LIFE", ¡Si!, esa organización con oficina a una calle de tu trabajo, ése del que vuelves tan estresado y con ganas de una buena ducha antes de echarte a dormir. ¡Pero éso ya lo sabes!
Cualquiera diría que siendo voluntaria debe ser buena persona, yo no lo pongo en duda, lo que me pregunto es si también se ofrece voluntaria contigo en mis días raros del mes, o si bien, cuando llegas tan cansado que no tienes tiempo de un beso, es porque el voluntariado os ha agotado a los dos.

Hoy he recordado esa cajita de cerillas que estaba en tu bolsillo el otro día, ésa que encontraste por casualidad en un cajón de tu oficina,ésa que te guardaste porque no tenías mechero,  por la que me reprochaste, una vez más, mi falta de confianza.
Ésa que hacía publicidad de un motel de la zona.

Me he acercado a la hora del almuerzo, ese momento en el que ni siquiera tienes tiempo para una llamada rápida a casa.
Allí estábamos los tres, vosotros cegados por el deseo y yo iluminada por la verdad.

Cuando llegues esta noche, estaré allí de nuevo, en esa misma calle, en ese motel que tantos momentos placenteros te ha brindado.
¿Recuerdas a Miguel? Ese chico, que está loco por mi desde la infancia, ¿Y a Julián? El que me invitó el otro día a irme con él a la sierra, ambos se conocen y comparten un interés común.
Así que no me esperes levantado, estaré con ellos dos en la habitación 111, sé que es vuestra preferida y la he escogido para hacer voluntariado esta noche.

Espero sinceramente, que ni siquiera hayan cambiado las sábanas.

Relato participante en  el concurso de relatos de San Valentín " La cara oculta" organizado por "El círculo de escritores"

lunes, 15 de diciembre de 2014

El castigo

justa venganza
de una A menudo, me imagino nuestro planeta como un gran perro.
Sí, tal vez un mastín o un san bernardo, con 7.000 millones de incómodas pulgas. Pulgas que se alimentan de él, horadan su piel para anclar sus nidos, donde tener más pulgas; manchan su bello pelaje con desechos de todo tipo. A veces, este gran perro, se sacude, se rasca en señal de protesta y con ello se libera de unas cuantas, pero el resto siguen creciendo, multiplicándose, chupándole la sangre.
Tengo que reconocer que yo soy una de esas pulgas, y desde aquí reivindico que las pulgas tenemos derecho a vivir, a crecer, a criar más pulgas... Sin embargo, pensemos en respetar un poco más, a este perro bonachón que nos cobija y nos sustenta, no sea que un día, decida ir a por insecticida. 

Escuchas el silencio
de la urbe lejana,
recuerdos pretéritos,
la soledad te acompaña.
El tic-tac no acompasa
ningún tiempo venidero,
trazando un sendero,
que el ánimo menoscaba.
Continúas el camino
con un atisbo de esperanza
de no ser el único
que quede de tu raza.
Fue la especie humana
dueña de su destino,
la naturaleza reclama
por el trato recibido.
Ahora todo lo abarca,
tiñe con verde abrigo,
a esos que pensaban
no tener nunca castigo.
Espesa mortaja,
justa venganza
de una madre tierna
convertida en tirana.