"Los corazones no deberían ser de asfalto" me repetía diariamente en mi inspección matutina.
Buscaba entre las grietas que el tiempo había formado, un atisbo de vida, cualquier mala hierba que pusiera algo de verde en mi órgano amador. Podría ser, un trébol (ya no pedía de cuatro hojas), o tal vez un diente de león, para poder soplarlo suavemente y verlo mecerse; incluso me hubiese conformado con un cardo.Era tal mi desesperación.
¿Quién me habría mandado arrancar de cuajo el jardín que allí un día floreció?
Bueno...fue fruto del dolor, que me hizo pensar que bien protegido bajo capas de alquitrán nadie podría volver a hacerle daño.
Y así llevo años, entre citas y amoríos que no germinan, como malas semillas.
Ahora mismo salgo a otra misión, buscando el amor que un día me negué, en la vieja y conocida búsqueda de una nueva desconocida.
Un rellano sin vida, yo solo ante el ascensor. El timbre que avisa de su llegada a planta y una hermosa visión.
Mi vecina, bonita donde las haya, simpática, siempre de buen humor, pero mi osadía no alcanza a decirlo a viva voz.
Se conforma con un tímido "Buenos días", mientras ella me mira, como escrutando mi interior.
"Los corazones no deberían ser de asfalto" susurra a mi paso. Allí termina mi excursión.
Un terrible picor se apodera de mi pecho, revisó mi viejo y yermo asfalto,esperando encontrar alguna hierba.
Ansioso e ilusionado, pero...,¿dónde está mi asfalto y quién puso ahí esa selva?
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lunes, 17 de agosto de 2015
lunes, 9 de febrero de 2015
Voluntaria y voluntariosa
Sé que era ella.
Por vuestras miradas, que fundían hielo a kilómetros de distancia.
No te negaré que me molestaban las miradas de compasión que vi en más de una cara amiga, pero nadie se atreve a decir nada, nadie quiere ser la mano ejecutora de la verdad.
Aún así, la de ayer fue una noche fructífera, en la reunión había mucha gente conocida, gente con poderosa información para mí.
Hace seis años que trabaja de voluntaria en "LIFE", ¡Si!, esa organización con oficina a una calle de tu trabajo, ése del que vuelves tan estresado y con ganas de una buena ducha antes de echarte a dormir. ¡Pero éso ya lo sabes!
Cualquiera diría que siendo voluntaria debe ser buena persona, yo no lo pongo en duda, lo que me pregunto es si también se ofrece voluntaria contigo en mis días raros del mes, o si bien, cuando llegas tan cansado que no tienes tiempo de un beso, es porque el voluntariado os ha agotado a los dos.
Hoy he recordado esa cajita de cerillas que estaba en tu bolsillo el otro día, ésa que encontraste por casualidad en un cajón de tu oficina,ésa que te guardaste porque no tenías mechero, por la que me reprochaste, una vez más, mi falta de confianza.
Ésa que hacía publicidad de un motel de la zona.
Me he acercado a la hora del almuerzo, ese momento en el que ni siquiera tienes tiempo para una llamada rápida a casa.
Allí estábamos los tres, vosotros cegados por el deseo y yo iluminada por la verdad.
Cuando llegues esta noche, estaré allí de nuevo, en esa misma calle, en ese motel que tantos momentos placenteros te ha brindado.
¿Recuerdas a Miguel? Ese chico, que está loco por mi desde la infancia, ¿Y a Julián? El que me invitó el otro día a irme con él a la sierra, ambos se conocen y comparten un interés común.
Así que no me esperes levantado, estaré con ellos dos en la habitación 111, sé que es vuestra preferida y la he escogido para hacer voluntariado esta noche.
Espero sinceramente, que ni siquiera hayan cambiado las sábanas.
Relato participante en el concurso de relatos de San Valentín " La cara oculta" organizado por "El círculo de escritores"
Por vuestras miradas, que fundían hielo a kilómetros de distancia.
No te negaré que me molestaban las miradas de compasión que vi en más de una cara amiga, pero nadie se atreve a decir nada, nadie quiere ser la mano ejecutora de la verdad.
Aún así, la de ayer fue una noche fructífera, en la reunión había mucha gente conocida, gente con poderosa información para mí.
Hace seis años que trabaja de voluntaria en "LIFE", ¡Si!, esa organización con oficina a una calle de tu trabajo, ése del que vuelves tan estresado y con ganas de una buena ducha antes de echarte a dormir. ¡Pero éso ya lo sabes!
Cualquiera diría que siendo voluntaria debe ser buena persona, yo no lo pongo en duda, lo que me pregunto es si también se ofrece voluntaria contigo en mis días raros del mes, o si bien, cuando llegas tan cansado que no tienes tiempo de un beso, es porque el voluntariado os ha agotado a los dos.
Hoy he recordado esa cajita de cerillas que estaba en tu bolsillo el otro día, ésa que encontraste por casualidad en un cajón de tu oficina,ésa que te guardaste porque no tenías mechero, por la que me reprochaste, una vez más, mi falta de confianza.
Ésa que hacía publicidad de un motel de la zona.
Me he acercado a la hora del almuerzo, ese momento en el que ni siquiera tienes tiempo para una llamada rápida a casa.
Allí estábamos los tres, vosotros cegados por el deseo y yo iluminada por la verdad.
Cuando llegues esta noche, estaré allí de nuevo, en esa misma calle, en ese motel que tantos momentos placenteros te ha brindado.
¿Recuerdas a Miguel? Ese chico, que está loco por mi desde la infancia, ¿Y a Julián? El que me invitó el otro día a irme con él a la sierra, ambos se conocen y comparten un interés común.
Así que no me esperes levantado, estaré con ellos dos en la habitación 111, sé que es vuestra preferida y la he escogido para hacer voluntariado esta noche.
Espero sinceramente, que ni siquiera hayan cambiado las sábanas.
martes, 20 de enero de 2015
Microlove II
AMAR CON LA VERDAD
- ¿Me quieres?
- Por supuesto - dijo con ternura.
- ¿Podrías vivir sin mi?
- Sería triste, dolería y es una experiencia por la que no quiero pasar, pero...Sí, ¡podría vivir sin ti!
Una sombra de decepción cubrió su rostro.
- ¡Oh, vaya! - logró articular
- Puedo adularte con mentiras, si quieres, pero eso es algo que puede hacer cualquiera. Además tu mereces lo mejor y lo mejor que puedo ofrecerte, es amarte con la verdad.
Ahora recordaba con pena aquella conversación. Vivir sin ella era algo que nunca experimentó; sin embargo, ahora ella conocía la sensación a la que él hacía referencia, era triste, dolía y no quería vivir con el simple recuerdo de esa persona, tan única, que la había amado sinceramente, con la verdad...
Pero la muerte del cuerpo, no llegaba.
COMO DIOS MANDA
Carmen estaba concentrada, realizaba sus tareas como de costumbre, pero otra más importante acaparaba su atención. Para ella era importante llevar la cuenta y no equivocarse.
- Trescientas veintitrés, trescientas veinticuatro...
Su marido la miraba extrañado, "no debí de haberla golpeado la última vez en la cabeza", pensaba.
- Cuatrocientas ochenta y ocho...,cuatrocientas ochenta y nueve...
- ¿ Qué coño haces, loca?
- Gracias, cuatrocientas noventa.
Se fue al dormitorio, mientras su marido la seguía.
- Te he preguntado qué haces - gritó.
- Contaba setenta veces siete y mis mejillas para ti se han acabado - dijo mientras bajaba del armario una maleta.
Relatos participantes en el concurso de microrrelatos "MICROLOVE II" organizado por " EL CÍRCULO DE ESCRITORES"
viernes, 21 de noviembre de 2014
Triste jade
Marcos se perdía en aquellos abismos de color jade, abrazado a su tierno y hasta hacía unos momentos, virginal cuerpo.
-¿Me quieres?-preguntó Ana en un susurro, anhelante de aceptación.
El cuerpo de Marcos se tensó. ¿Qué podía decirle? ¿Cómo una amiga? ¿Cómo una hermana?
Ninguna de esas respuestas era la que Ana esperaba y él no podía ofrecerle más...¿Y si callaba?
Lo hizo y ella tampoco dijo nada.
Unos delatores de color verde, se sinceraron con una solitaria lágrima.
-¿Me quieres?-preguntó Ana en un susurro, anhelante de aceptación.
El cuerpo de Marcos se tensó. ¿Qué podía decirle? ¿Cómo una amiga? ¿Cómo una hermana?
Ninguna de esas respuestas era la que Ana esperaba y él no podía ofrecerle más...¿Y si callaba?
Unos delatores de color verde, se sinceraron con una solitaria lágrima.
viernes, 24 de octubre de 2014
Amigas, compartiendo el alma
Algunas personas llegan a tu vida por casualidad y cuando pienso esto, Laura se materializa en mi mente.
Cuando la conocí, pasó de ser nada a ser todo. Como dos imanes que con un "click" sellan su unión, empezó nuestra amistad.
No había nada que no pudiéramos compartir, risas, sueños, desvelos y secretos. Nuestras miradas se convertían en conversaciones, un gesto provocaba una reacción (siempre la esperada), y una lágrima se convertía en urgencia.
Eramos y somos complementarias, la una es el bastón de la otra cuando las cargas del día a día resultan demasiado pesadas de llevar.
Y nuestras locuras...¡Si, cuantas risas!
Haciendo balance de nuestra vida en común, casi como si fuéramos un viejo matrimonio, ha habido más momentos buenos que malos.Porque incluso en los malos, hemos sido dos para hacerles frente.
Laura conoce mi vida casi tan bien como yo, me conoce a mi misma casi tan bien como yo; por eso me sorprendí cuando un día, después de muchos años de complicidad y confidencias me hizo la pregunta:
Me miraba atenta, como sólo las amigas lo hacen,
evaluando mis gestos con mirada experta.
Ya no era así, pero era tanto el dolor que todavía provocaba
en mi aquel recuerdo, que mi alma me abandonó por un
segundo.
Mi cuerpo y mi rostro se quedaron estáticos, evaluando sus
nuevas reacciones ante un tema viejo.
Ningún sonido salió de mi, no podía, el aire había
abandonado mis pulmones y en el pecho sólo sentía un gran
vacío.
Cuando la conocí, pasó de ser nada a ser todo. Como dos imanes que con un "click" sellan su unión, empezó nuestra amistad.
No había nada que no pudiéramos compartir, risas, sueños, desvelos y secretos. Nuestras miradas se convertían en conversaciones, un gesto provocaba una reacción (siempre la esperada), y una lágrima se convertía en urgencia.
Eramos y somos complementarias, la una es el bastón de la otra cuando las cargas del día a día resultan demasiado pesadas de llevar.
Y nuestras locuras...¡Si, cuantas risas!
Haciendo balance de nuestra vida en común, casi como si fuéramos un viejo matrimonio, ha habido más momentos buenos que malos.Porque incluso en los malos, hemos sido dos para hacerles frente.
Laura conoce mi vida casi tan bien como yo, me conoce a mi misma casi tan bien como yo; por eso me sorprendí cuando un día, después de muchos años de complicidad y confidencias me hizo la pregunta:
–¡Dime la verdad!¿Aún lo amas?
Era mi mejor amiga, no podía ni quería mentirle, además no
había necesidad, sabía que cualquier respuesta que le diera
se iría con ella.
había necesidad, sabía que cualquier respuesta que le diera
se iría con ella.
Me miraba atenta, como sólo las amigas lo hacen,
evaluando mis gestos con mirada experta.
Quise hablar, pero no pude. Tiempo atrás mis ojos hubieran
hablado por mi, las lágrimas se hubieran agolpado tras ellos
y ganado la carrera a mi boca.
hablado por mi, las lágrimas se hubieran agolpado tras ellos
y ganado la carrera a mi boca.
Ya no era así, pero era tanto el dolor que todavía provocaba
en mi aquel recuerdo, que mi alma me abandonó por un
segundo.
Mi cuerpo y mi rostro se quedaron estáticos, evaluando sus
nuevas reacciones ante un tema viejo.
Ningún sonido salió de mi, no podía, el aire había
abandonado mis pulmones y en el pecho sólo sentía un gran
vacío.
Laura me abrazó.
Ese silencio fue para ella, la más clara de las respuestas y
su abrazo cálido para mi, más reconfortante que cualquier
palabra.
su abrazo cálido para mi, más reconfortante que cualquier
palabra.
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